sábado, 6 de octubre de 2018

aproximaciones al 44 aniversario del Estado de Quintana Roo


HECHO PÚBLICO/ Por José A. Miranda


Algunos apuntes sobre la entidad quintanarroense en el XLIV aniversario de su conversión en Estado Libre y Soberano.
                                          Por Primitivo Alonso




Celebramos el ocho de octubre, el cuadragésimo cuarto aniversario de la erección de Quintana Roo como entidad federativa. Evento que resume luchas históricas por alcanzar el autogobierno desde la participación de la sociedad organizada por el Comité ´Pro Territorio en el año de l931 para defender nuestra integridad territorial hasta las históricas demandas de los subcomités pro gobernador nativo y también para la conversión del territorio en un Estado más dentro del Pacto Federal.

Estos eventos luminosos, unidos paradójicamente a la oscura presencia del huracán Janet que desbastara a la capital del Estado, fueron factores decisivos para que nuestra entidad se vistiera de pantalones largos al alcanzar la mayoría de edad. Sería el presidente don Adolfo López Mateos el que dispara el tiro de salida al destinar, en los primeros años de su administración, ochocientos millones de aquellos buenos pesos para la construcción de la infraestructura necesaria para la entidad en una primera etapa, aunado al seguimiento de los siguientes gobiernos federales con la participación de gobernadores de la talla de don Javier Rojo Gómez mismos que pusieron toda su experiencia administrativa y política para la consecución de esta alta finalidad emprendida por el gobierno de la República.

 Don Javier fue insistente con el presidente Echeverría comentándole que un territorio federal parecía un bastión del colonialismo, y que era preciso correr todos los tramites políticos y jurídicos señalados en el texto constitucional para corregir esa anomalía histórica que, si en una etapa de nuestra historia tuvo su razón de ser, en las actuales circunstancia resultaba un contrasentido teniendo en cuenta que México era uno de los más activos combatientes del colonialismo en los foros internacionales.

 El político hidalguense fue un factor fuerte de opinión sin descartar la vereda labrada por los viejos luchadores quintanarroenses y otros gobernadores como el Gral. Rafael E. Melgar, cuya petición no encontró eco en los círculos estrechos del gobierno federal hasta que el ciclón Janet destruyó Chetumal y el mundo pudo contemplar que en México había un territorio federal ( de hecho dos, Baja California Sur era el otro) parecida a una colonia cuya capital había sido destruida sobre todo por una mayoría de endebles casas de madera que, aunque algunas por su belleza victoriana estaban enmarcadas dentro de nuestro rostro caribeño, fueron fácil presa de un mega huracán de las características del Janet.

La crítica nacional e internacional propició que los ojos de la federación se posaran por fin en el abandonado territorio federal y es cuando comienza la atención debida, primero para levantar a la destruida ciudad de Chetumal y ya después para sembrar las condiciones necesaria para su conversión en Estado libre y Soberano proceso que de hecho se inicia el 7 de diciembre de 1957 cuando Don Adolfo López Mateos anuncia su solidaridad más abierta con sus compatriotas quintanarroenses para alcanzar su justa aspiración de autogobernarse.

Con la conversión de Quintana Roo en Estado Libre y Soberano y el acceso de los locales a los primeros peldaños del mando público, se inicia una etapa de luces y sombras algunas de características inéditas que han moldeado una recia idiosincrasia que no termina de cuajar en algunos lugres de la zona norte en donde la propia dinámica impuesta por los desarrollos turísticos ha impulsado la participación abierta de hombres y mujeres de otras latitudes ( como sucedió en mucho menor escala y atendiendo a otras circunstancias en el génesis de Chetumal) que al conformar un rico abanico cultural, un rico mosaico heterogéneo, liberaran sus arraigadas costumbres, propias de su lugar de origen en el entorno social, para ir fertilizando una forma de ser peculiar que identifica a los nuevos quintanarroenses; un crisol amalgamado de diferentes luces que se van convirtiendo en solo resplandor que delinea nuestra identidad común.

 Pero habría que hacer notar que el propio desarrollo ha procreado, asimismo, la activa participación de auténticos aventureros de la política o de medra dores sociales y la irrupción del potentadismo de cuello blanco acaparador de terrenos de alta plusvalía, desafortunadamente, con el consentimiento de las autoridades idóneas.

Estos son algunos de los reflejos de un crecimiento espectacular que trasporta consigo tanto al mercenarismo comercial como a las buenas voluntades que labran de buena fe para cosechar con abundancia el fruto de su propio esfuerzo. Tal observación que nace desde hace algunos ayeres propició que naciera un fragmento de mi poema intitulado “Quintana Roo eres así” que a la letra expresa: “Quintana Roo eres así, tu cobijas al abyecto aventurero y también al preclaro ciudadano, uno viene con hambre de dinero y otro extiende la mano ¡como hermano!”.

En cuanto al sur y el centro de la entidad, lamentablemente, han quedado rezagados del desarrollo cuya planeación inicial contemplaba un crecimiento decoroso que no iría a la par del auge de la zona norte previéndose el impacto de Cancún, (capital del municipio que por su importancia lleva el nombre de la figura cimera de nuestra nacionalidad don Benito Juárez García), mismo que fue más allá de lo que se tenía concebido en el mapa turístico internacional.

 A lo anterior se sumó el éxito también de las islas Cozumel y Mujeres y el que la Riviera Maya alcanzara niveles insospechados en la demanda turística con el crecimiento más alto de América latina. La Zona Sur y el Centro del Estado quedaron circunscritas a un ingenio azucarero que no fue tan fabuloso como se pensaba, se trabajó en la posibilidad de convertir a José María Morelos y Lázaro Cárdenas en los granero del Estado, también nació Hidroponía Maya en Felipe Carrillo Puerto, complejo agro industrial que procesaba pepino, tomate, chile habanero y pimiento con fines de exportación y que después pasó a manos privadas en una licitación nada clara, y por otro lado proyectos turísticos que comienzan a dar algunos buenos frutos como Bacalar y los intentos en Mahahual y otras iniciativas fincadas con el paso de los años, pero que en conjunto no compensan las condiciones paupérrimas de algunas zonas en donde la pobreza extrema ha sentado sus reales especialmente por la falta de un dinamo económico de suficiente envergadura.

 Si en Chetumal la capital del estado, ciudad con dos fronteras y por lo tanto de alta importancia geopolítica, no se ha logrado consolidar un buen propósito de largo plazo que lleve de la mano a sociedad y gobierno, es necesario la conjunción de esfuerzos que borden sobre los hechos para salir del marasmo y de la especulación ociosa que especula con nuestra categoría política y por eso el abandono.

 No expreso que no haya existido voluntad política de algunos gobernadores para saltar el bache histórico; hay posiciones resueltas del actual ejecutivo y la hubo de otros mandatarios pero al parecer el apoyo federal no ha ido de la mano con las iniciativas mientras que otros han volteado la mirada hacia otro lado utilizando paliativos en lugar de soluciones duraderas.

 La clase política chetumaleña debería estar unida para coadyuvar en una misma dirección consensada en la tarea pendiente que es el resurgimiento de la capital quintanarroense, sin reyertas estériles en donde la finalidad a corto y mediano plazo fueran objetivos particulares o de grupo en los posicionamientos políticos. No debemos propiciar ni divisionismos ni enconos que son actitudes que favorecen a los que desearían ver por siempre a Chetumal postrada y que antes que cualquier interés de orden grupal o personal está nuestra coadyuvancia para forjar nuevas vías por donde camine la antigua Payo Obispo.

 Sociedad, Partidos y Gobierno deben de fortalecer iniciativas viables para la Zona Sur y Centro para la fomentación del arqueo turismo por ejemplo, renglón que sigue esperando la inversión necesaria para proveer de los frutos apetecidos y en donde se tiene de sobra los elementos necesarios para su consecución integral.
 
Quintana Roo tiene más luces que sombras, su destino es seguir siendo la más fabulosa ventana de México en el Caribe y no olvidar que somos un mosaico heterogéneo en donde cada quintanarroense, parafraseando a Don Adolfo López Mateos, es un celoso guardián de nuestro destino inconcluso.

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